Dedicación de Adam Lobel

Desde el reino del vacío sin límites,
El espacioso horizonte del cielo, el sol y la luna,
Invocamos la perfección primordial,
El vientre nonato de la talidad llamado Buda,
Por favor, concédenos la apertura incondicional
Para descansar en la sabiduría atemporal con toda vida, decadencia y muerte,

Para ver la paciente perfección sin principio ni fin.


Desde el reino de la tristeza compasiva,
La vulnerable piel viva de la hoja, la concha y la pluma,
Invocamos la compasión inconmensurable,
El inconcebible e interminable voto de todos los Bodhisattvas,
Por favor, concédenos el corazón valiente del despertar,
Para llorar por todo lo que estamos perdiendo,
Para proteger amorosamente todo lo que llama a ser protegido.


Desde el reino de la relación interdependiente,
Los elementos, el verdor, los que se arrastran, los que nadan, los que se elevan,
Invocamos la red entretejida de la causalidad,
La visión desinteresada llamada Dharma,
Por favor, concédenos la humildad más allá del enfoque humano-céntrico,

Para permanecer conscientemente con el sufrimiento de este mismo lugar,

Para dar un pequeño paso hacia la restauración de este bioma.


Desde el reino del nacimiento humano precioso,
Las granjas, pueblos, ciudades y sistemas de nuestra sociedad,
Hacemos un llamado a la comunidad de toda la vida,
El medio hábil conocido como Sangha,
Por favor, concédenos el camino de la receptividad compasiva,
Para reunirnos sin miedo y sin límites,
Para actuar en insurgencias hábiles, con reverencia por todos los seres sensibles.


Del reino que fusiona lo sereno y lo animado,
El despliegue luminoso de enseñanza que es nuestro único planeta Tierra,
Invocamos a este mismo tiempo y lugar,
El continuo Vajra de la Naturaleza de Buda,
Por favor, concédenos este desafío imposible,
Para redescubrir la naturaleza despierta de todos,
Para florecer en un hermoso mundo liberado, la vida inseparable de todos.

Compuesto espontáneamente cerca de un cardenal rojo en el oeste de Pennsylvania en la ocasión del 50 Aniversario del Día del Planeta Tierra, abril 2020. Traducido por Gen Yō Carmen Ada Morales y Sai Ho Sandra Laureano con asistencia de AI.